El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea abre un nuevo escenario para el intercambio comercial y, según el analista económico Amílcar Ferreira, puede generar beneficios en el corto y mediano plazo para los países sudamericanos, pese a las históricas resistencias del bloque europeo.
En primer lugar, Ferreira calificó la firma como un hecho sin precedentes, tras recordar que las negociaciones se extendieron durante 25 años. Según explicó, el principal obstáculo fue la falta de complementariedad entre ambas regiones en el sector agropecuario, ya que producen los mismos bienes y compiten en los mismos mercados.
Sin embargo, el especialista destacó que existe una diferencia clave. Mientras el Mercosur se posiciona como una de las zonas más eficientes del mundo en la producción agrícola y ganadera, la Unión Europea enfrenta altos costos derivados de impuestos, regulaciones estrictas y precios elevados de la tierra y los insumos. Esa asimetría, sostuvo, alimentó durante años el temor europeo a que sus productores quedaran desplazados.
A ese escenario se sumó otra preocupación: La seguridad alimentaria. Desde Europa se advertía que depender de otra región para el abastecimiento de alimentos podía poner en riesgo su autosuficiencia y su modelo productivo tradicional.
No obstante, Ferreira señaló que el contexto internacional aceleró las decisiones. Las tensiones geopolíticas y la reconfiguración del comercio global impulsaron una salida política que permitió destrabar un acuerdo largamente postergado.
El analista señaló que un tratado de libre comercio implica la eliminación o reducción de aranceles, lo que facilitará el ingreso de productos del Mercosur al mercado europeo. A su vez, las empresas del bloque comunitario podrán ampliar su presencia en Sudamérica con bienes y servicios.
Ferreira sostuvo que el impacto no será automático, pero sí progresivo. A su criterio, el acuerdo representa una oportunidad estratégica para fortalecer exportaciones, atraer inversiones y diversificar mercados, siempre que los países del Mercosur logren adaptarse a las nuevas exigencias comerciales.

