El secuestro del productor Almir de Brum, de 31 años, ocurrido el viernes pasado en la colonia Yerutí, departamento de Canindeyú, generó una inmediata reacción del Gobierno y de las fuerzas de seguridad.
La víctima fue capturada mientras trabajaba en una plantación de soja y el hecho es atribuido, de manera preliminar, al grupo criminal autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que habría dejado panfletos y una nota con exigencias dirigidas a la familia.
El comandante de la Policía Nacional, Carlos Benítez, explicó que actualmente el trabajo policial se centra en el ámbito de la inteligencia y el control territorial.
“Estamos cooperando en el ámbito de la inteligencia, colectando datos, procesándolos y evaluándolos para realizar un análisis”, afirmó. Además, señaló que se reforzaron los retenes y controles en la zona, lo que ya permitió la localización de personas denunciadas como secuestradas en otros hechos recientes.
Benítez indicó que la información vinculada al manejo financiero del caso es sensible y se maneja a nivel del Ministerio Público y del entorno familiar. “No podría confirmar detalles en este momento”, aclaró.
En cuanto al despliegue de fuerzas, explicó que los decretos del Poder Ejecutivo fortalecen la presencia de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), atendiendo al carácter dinámico del crimen organizado y del terrorismo local.
Finalmente, sostuvo que ninguna línea investigativa ha sido descartada. “No abandonamos ninguna hipótesis, pero hasta este momento, lo que se maneja con más fuerza es que podrían ser elementos que respondan al EPP”, concluyó.

