Una recién nacida recibió una cirugía neonatal de alta complejidad en el Hospital Materno Infantil de Santísima Trinidad tras un diagnóstico prenatal que permitió programar su nacimiento y realizar una intervención inmediata por una “gastrosquisis”, una malformación congénita.

Según el reporte médico, la patología se detectó en el primer trimestre del embarazo, lo que facilitó la planificación de una cesárea programada para el 7 de enero y la posterior operación dentro de la primera hora de vida, un factor decisivo para mejorar las posibilidades de recuperación en este tipo de casos.

El procedimiento consistió en el cierre primario de la pared abdominal, con la reinserción de las asas intestinales en la cavidad. La bebé nació con 36 semanas de gestación y un peso de 2.000 gramos, y la intervención se ajustó a los protocolos especializados para esta condición.

Al respecto, el doctor Sebastián Brítez, coordinador de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital, explicó que la gastrosquisis se presenta en aproximadamente uno de cada 3.000 a 5.000 nacimientos a nivel mundial, por lo que se trata de una de las malformaciones congénitas más frecuentes. Además, destacó que el centro ya atendió 141 casos similares desde que se consolidó como referencia en cirugía neonatal.

El especialista precisó que este defecto impide el cierre completo de la pared abdominal, lo que deja los intestinos expuestos al líquido amniótico, una condición que obliga a actuar con rapidez. Por ello, subrayó que el diagnóstico durante el embarazo resulta clave, ya que permite coordinar equipos, definir el momento del parto y asegurar cuidados intensivos posteriores, como soporte nutricional, antibióticos y seguimiento permanente.

Finalmente, remarcó que la detección temprana y la intervención inmediata representan los principales factores que inciden en la evolución favorable de estos pacientes, al tiempo de reforzar la importancia de los controles prenatales para identificar este tipo de patologías a tiempo.