La esposa de Almir de Brum, Dolly Rocío Giménez, rompió el silencio junto a su suegra, Ivonir de Brum, y pidió una prueba de vida al grupo criminal que retiene al productor desde el pasado sábado 21 de febrero.

En medio de la angustia, la mujer leyó un comunicado dirigido a los captores en la zona rural entre Caaguazú y Canindeyú. A través de este mensaje, la familia solicitó un video o una fotografía que confirme el estado de salud del joven. Según el relato de Giménez, los hijos pequeños de la pareja preguntan cada noche por el regreso de su padre, lo cual aumenta la desesperación en el entorno familiar.

Por otro lado, los allegados manifestaron su total apertura al diálogo para lograr la liberación del trabajador. En este sentido, instaron a los responsables a actuar con humanidad y a cumplir con su palabra. La familia espera una señal clara que permita avanzar en las conversaciones, pues el vacío que dejó la desaparición resulta insoportable para sus seres queridos.

“La angustia y el dolor es demasiado. Estamos dispuestos a escuchar y dialogar sobre cualquier aviso que tengan y les pedimos que actúen con humanidad y cumplan su palabra para que Almir regrese con la familia”, expresó.

En cuanto a los antecedentes del caso, los secuestradores solo dejaron una nota el día del rapto. En dicho papel, el grupo prohibió el contacto con la Policía y con los medios de comunicación bajo la promesa de enviar instrucciones posteriores. Sin embargo, el silencio absoluto de los delincuentes desde aquel sábado motivó a la familia a realizar este pedido público de auxilio.